sábado, 16 de noviembre de 2013

algo tocado por las cervezas, y con ganas de decir algo que no se qué es

Chile, noviembre del 2013. El escenario político es entretenido... lo recordaré como el año en que creí que podía pasar algo muy improbable, el año en que había una diversidad novedosa, realmente novedosa, el año en que a pesar de tener voto voluntario, podía haber alguna sorpresa en la participación, una que lograra cambiar el escenario duopólico representado por dos mujeres rubias en un país de nativos morenos de mecha negra y tiesa.

Así que rápidamente aparecen las evidencias de contradicción. En realidad no creo que sea tan distinto a otros países... es evidente que entre los humanos la inconsistencia es algo muy habitual, pero como dicen: "mal de mucho, consuelo de tontos".

Digamos, por un momento, que no soy un tonto (sólo por jugar), ¿es por eso que me siento inconforme, y que anhelo alguna sorpresa?, que salga algún independiente, que todo cambie de un momento a otro?, o es que tengo un instinto pseudo-revolucionario?... y si es así, entonces por qué voy a votar mañana cuando la evidencia apunta a que va a salir uno de los de siempre... y que incluso si no fuera así, todo seguiría igual?

La explicación más sencilla suele ser la correcta, debo ser un tonto.